SEVILLA. Un gran ojo de pez en el cielo de la Macarena. Vistas insólitas como los coches surcando el V Centenario por la línea de gárgolas y pináculos que dibuja la Catedral, o la Alameda, diáfana y abierta en canal por las obras. Tentaciones de voyeur, con un periscopio cenital por el que miran decenas de ojos desde la intimidad de una sala oscura. Todo eso, y muchas sensaciones más se podrán a partir de ahora experimentar en la Torre de los Perdigones, la antigua fábrica de artillería ubicada en el parque del mismo nombre y que ayer fue abierta al público reconvertida en Cámara Oscura y mirador turístico tras un proceso de restauración y puesta a punto que se ha demorado por espacio de año y medio.
El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín; el delegado provincial de Turismo, Francisco Obregón, y el presidente de la firma de autobuses turísticos City Sightseeing España –que forma con la hostelera Segual la UTE concesionaria de su explotación mediante concesión administrativa durante 14 años–, Enrique Ybarra, inauguraron ayer estas instalaciones que aspiran a “descentralizar el turismo en la capital con nuevos atractivos situados fuera de la zona monumental”. No en vano, las previsiones que maneja Ybarra para este primer año de funcionamiento son llegar a las 20.000 visitas, un cómputo calculado en función de la capacidad de la cámara oscura y de su apertura al público; todos los días del año, incluidos sábados, domingos y festivos, menos las jornadas de lluvia.
Con una inversión de 600.000 euros –de los que 250.000 euros han sido aportados por la Junta y el Ayuntamiento a través de fondos Feder y recursos de Urbanismo–, la cámara oscura aspira a convertirse en una pieza más del recorrido turístico de la capital gracias a un principio óptico relativamente simple que existía ya en el siglo IV antes de Cristo. La primera caja mágica u oscura fue construida por Aristóteles, utilizada después por artistas como Leonardo da Vinci en el siglo XV como apoyo al dibujo, definida por Johannes Kepler en el XVII como base para la invención del telescopio, y combinada con materiales fotosensibles que supuso el nacimiento de la fotografía.
Se trata de una pantalla circular, un espejo y un juego de lentes de aumento, estas últimas insertadas al final de un tubo situado encima de la pantalla a modo de periscopio. La luz, al pasar por el objetivo del periscopio y reflejarse en el espejo, refleja la imagen exterior sobre la pantalla permitiendo ver una fotografía aérea de la ciudad viva y en movimiento. O lo que es lo mismo, Sevilla vista desde el cielo en el fondo de una paellera blanca de un metro de diámetro que gira 360 grados, lo que permite contemplar escenas inéditas de la capital desde las alturas.
¿Imagina poder consultar hora y temperatura en el marcador de calle ubicado al pie de las murallas de la Macarena desde la torre? Lo comprobará en la sesión de visita guiada a la Torre de los Perdigones, un edificio de 45 metros de altura al que se puede acceder en ascensor o bien a través de una escalera perimetral de chapa calada. En el remate de la torre se ubica la cámara oscura, un habitáculo pintado de negro al que, por razones de espacio, sólo se permitirá la entrada de grupos de un máximo de 12 personas. Con sesiones cada media hora, la visita a la cámara oscura se completará con la posibilidad de salir al mirador perimetral exterior de la torre, desde donde se pueden tomar fotografías aéreas.
Abierta todos los días en horario de 10.00 a 18.00 de modo ininterrumpido –excepto cuando llueva–, tendrá una tarifa de precios de acceso a la cámara oscura y mirador de 4 euros para adultos y de 2,50 euros para niños.
Precisamente la complejidad de fabricación de la cámara oscura en Inglaterra y su instalación en un habitáculo tan estrecho han influido en el retraso de la apertura al público de esta instalación, prevista inicialmente para junio de 2005. Junto a la Torre de los Perdigones se abrirá al público el próximo 16 de abril un quiosco-bar explotado por la misma empresa concesionaria que contribuirá a dotar de servicios de ocio el emplazamiento que antaño ocupaba un asentamiento chabolista. Este establecimiento hostelero tendrá un horario continuado desde la apertura del parque hasta la una y media de la madrugada.
Las obras de rehabilitación de la Torre de los Perdigones, para la reposición de los elementos dañados y desaparecidos en la restauración de 1992 y la remodelación del cuerpo superior de la torre para instalar una cámara oscura, comenzaron en agosto de 2004, con un presupuesto de 90.565 euros al que posteriormente se agregó la instalación de todo el material correspondiente a la cámara oscura, elevando así a 600.000 euros la inversión integral.
Este edificio formaba parte de la fábrica de San Francisco de Paula, en la que se hacían manufacturas de plomo y material refractario, tales como balas, ladrillos refractarios y zinc en plancha y perdigones, por lo que es conocida popularmente, ya que el plomo se lanzaba desde lo alto y los perdigones se formaban durante el descenso. Fechada en 1890, es el único vestigio que queda de esta planta industrial de la Sevilla del XIX.
A la cita de ayer acudieron representantes del barrio de la Macarena, entre ellos el presidente de la Asociación de Vecinos Barqueta, Bernabé García, quien alabó la llegada de iniciativas como ésta. “Lo cierto es que el arreglo le llegó al barrio desde 1997, y sobre todo, después de que quitaran las chabolas de los Perdigones cuando estaba en el Ayuntamiento Carmelo Gómez como delegado de la Macarena. Lo que antes era olvido, ahora es revalorización, sobre todo en los pisos”, apuntó García.
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